Aprende el arte de apreciarte a tí mismo/a. Consejos prácticos

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“Nadie me aprecia”. “En el trabajo, no me aprecian”. “Mi marido no ve «Nadie ve cuánto me esfuerzo”. “A mi mujer no le importa lo mucho que me esfuerce”. Ésta es una necesidad super importante: el aprecio. Las siguientes en importancia van de la mano con ella: la necesidad de reconocimiento, de significado, de ser visto

Es triste sentirse infravalorado. Sin embargo, si algún estribillo vuelve a nosotros como los éxitos obsoletos de Eurovisión, significa que su historia es mucho más larga que la situación en el trabajo o en el matrimonio.

Las necesidades que hoy están más insatisfechas son los déficits de cuando éramos pequeños. Primero, mamá y papá ven y escuchan a los niños. Y si no tienen los recursos, porque no recibieron mucho de la vida, alguna abuela, tía o buena vecina ve al niño. Un maestro que lo aprecia. Cuidadores adultos con los que la persona pequeña puede sentirse valiosa y vista.

Dile a ti mismo/a: ¡sí que has trabajado hoy! ¡Sí que tienes paciencia!

Cuanto menos se satisfacen estas necesidades, mayor se vuelve el hambre. Sin embargo, el mayor problema es que luego esperamos de los demás lo que no nos damos a nosotros mismos.

Cuando un marido vuelve del trabajo a casa, a su esposa con que cuida a sus hijos pequeños y es recibido con un sermón diciendo ésta que él no tiene idea de cuánto ha hecho ella durante el día, es posible que realmente él no tenga ni idea de lo que está sucediendo.

La pregunta es si esta madre cansada puede verse a sí misma. Porque quizás no. Quizás nunca se ha dicho a sí misma: “Querida mía, ¡sí que has trabajado hoy! Tardaste dos horas en salir a la calle porque todo el tiempo pasaba algo. Cuánta atención, fuerza mental y paciencia se requirió de ti. No es de extrañar que te sientas agotada”.

Del mismo modo en el trabajo. Realmente se puede esperar media vida para que el jefe te aprecie. Y el jefe, ¡qué hombre tan feliz! Qué cómodo, un empleado así que trae carretillas de proyectos terminados y espera los elogios. Siempre puedes contar con él. Nunca dirá que no puede quedarse fuera de horario o que necesita tiempo libre. Correrá hasta caer.

A menos que, antes de eso, sienta finalmente que hay algo que no funciona en este juego. Que el jefe trate cada milagro y récord de rendimiento como una invitación a aumentar el número de tareas, porque este hombre o esta mujer pueden hacerlo todo. 

¿Cómo apreciarte a ti mismo/a?: 6 maneras

1EL CUERPO

Si pensamos constantemente que estamos haciendo poco, preguntémosle a nuestro cuerpo. El despertador en diferentes momentos del día puede mostrar una petición: «Cuerpo mío, dime ¿cuál ha sido tu actividad y tu esfuerzo hoy?». Es posible que te sientas abrumado/a por la sorpresa de lo mucho que se aprende sobre sí mismo/a. Tal vez te sorprenda lo mucho que aprenderás sobre sí mismo/a.

2COSAS PEQUEÑAS

Apreciemos las pequeñas cosas. Pidamos a nuestra cabeza adulta que tome prestado algo de nuestra parte infantil. Apreciemos que nos hemos levantado, que hemos desayunado, que nos hemos vestido. En cada acción que realizamos, o en la falta de ella, hay alguna necesidad que queríamos satisfacer. 

3CELEBRACION

Reservemos tiempo en nuestra agenda diaria para celebrarlo. No pongas en cola una tarea tras otra. Si te enfrentas a un reto, déjate tiempo después para recuperarte y estar contigo mismo/a. Puedes celebrar lo que has conseguido con un café fuera de casa, comprando un libro o un vestido, o si lo prefieres, paseando por la casa en pijama y relajándote.

4uN LUGAR PARA UNO/A MISMO/A

Celebremos el hecho de estar vivos. No sólo en los cumpleaños y «días especiales». Encuentra tus fotografías que documentan tus comienzos. El nacimiento, los juegos, el primer paso. Ellas también comenzarán a hablarte del milagro de tu existencia, y tú también podrás contarles la historia de que eres alguien querido y amado y que tienes un lugar en este mundo. Aunque los demás no lo hayan demostrado siempre, tú puedes hacerlo. Haz un espacio en tu corazón y en tu cabeza para ti mismo/a.

5FRACASOS

Celebremos nuestros fracasos. Probablemente sea mi invento, porque siempre que hablo de ello, la gente se sorprende. Mientras tanto, nos necesitamos aún más en los fracasos que en los éxitos. Podemos abrazarnos tiernamente con nuestra tristeza. Y luego celebrar que seguimos vivos y que el mundo existe, aunque haya salido todo lo mal que podría haber salido.

6EVIDENCIAS

Rodeémonos de objetos que documenten nuestros logros. Trae flores del jardín que hayas cultivado, o pasa un cuarto de hora con ellas, disfrutando del hecho de que hayan crecido tan hermosas de tu mano. Imprime la foto que hayas tomado, enmárcala y cuélgala en algún lugar destacado.

Tengo curiosidad por saber si tras probar alguna de estas cosas durante una semana: cuánto y qué aumentará en su vida.

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